Muy Bien
Ni de coña. Nada bien.
No sé cómo empezar, ni cómo acabar, ni cómo cagarme en $deity.
La linealidad me pide que explique que acabo de volver de fiesta. La estupidez me pide que explique que se me está olvidando todo en lo que he pensado esta semana. Simplemente recuerdo mi necesidad de escribir.
Pi, tienes razón: Mis amigas son gilipollas.
Yo creo ser el mayor idiota sobre la tierra ahora mismo. ¿Por qué tendré ideales e ideas claras sobre lo que és para mí una mujer? ¿Por qué no mejor ser uno más, inconsciente de sus mismas ideas, que avanza por una línea sin siquiera plantear si está bien?
Llevo toda la semana preocupado por ser demasiado yo. Por creer que el rol que me hace feliz es el ser como yo creo que soy con la gente que aprecio.
Si muestro aprecio a la gente, ésta se columpia. Si no, no se acerca.
Si respeto y amo a las tías que quiero, me ven como un pilar de apoyo: pero como pilar, estoy inerte y seguiré en pié impasible hasta el fin de los tiempos.
Si no, me ven como uno entre muchos, sin más distinción.
Es entonces mi papel ser un puto cabrón sin más, ¿es esa mi felicidad?
Creo firmemente (fuera egos) que podría estar con cualquier mujer atado a un contrato social, ya sea por mi habilidad especial de tragar mierda ajena o de ver lo bueno de las personas. Pero en mi felicidad de verlas (y verlos) a ellas felices no soy tan feliz como yo pensaba. Porque en su felicidad se vuelven egoístas y no comparten, por mucho que ellas digan que me lo deben todo.
Tengo un punto de vista distinto. Unas ideas que me satisfacen. Pero los hechos, gracias al libre albedrío, acaban por desilusionarme al completo.
Yo soy el primero que dice que para vivir en un mundo mejor, primeramente hace falta creérselo. Pero estas hostias me hacen pensar.
Y tener que observar que mujeres que ansían ser libres necesitan sentir la presión del contrato social para ofrecer sexo a otros, sólo me provoca náuseas y me recuerda que vivimos en una sociedad machista. Que no existiría el hembrismo sin el machismo. Que la gente no sabe elaborar un camino sin odio, que las mujeres tienen miedo del camino que les queda por delante y solo se imaginan uno contra los hombres, o el mismo de los hombres con un cambio de roles.
Pero esta postura no es solo acusable a las mujeres, en general el ser humano se presenta poco imaginativo al ser dominado por distintas corrientes económicas y sociales. Así Aristóteles definía que los gobernantes y las personas objetivas tenían que ser del pueblo medio, ya que el pueblo llano sólo observaba mejora en sus vidas mediante la expropiación de su camino a los ricos y éstos mediante la garantía de sometimiento del pueblo llano. Así pues la clase media, sin envidia aparente y libre para forjar un camino propio era el indicado para gobernar.
No sé si serán los gays, no sé si serán las lesbianas, no sé si serán los futuros niños.
Pero un niño del presente, que está harto de machismo se siente ofendido cuando se lanza propaganda feminista en su contra, pues él no es ni el machista al que va dirigido ni la mujer que lo lanza. Pero tampoco es “la clase media” de mujer destinada a ‘crear creativamente’ el nuevo camino, el nuevo futuro para la sociedad femenina.
Así pues, me declaro niño perdido entre los fuegos cruzados de machismo, hembrismo y feminismo (pondría enlaces directos a la wikipedia, pero los editores tienen tan poco claros los términos y futuros de estos terminos como yo) y busco iluminación para no perder mi posición, encontrar sexo placentero sin tener que renunciar a mis ideas y a lo que me hace ser el HOMBRE que soy.
Atentamente, Mario: Viva persona y fanático del sexo y la libertad.
—Como siempre, el análisis del problema no es la solución, es solo el principio.